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>>21/11/17 
     
 
La informática inteligente
En los próximos 10 años es posible que la gente pueda mantener verdaderas conversaciones con sus ordenadores, que las sillas de ruedas sean controladas por la mente y que los coches sean capaces de evitar que sus conductores sufran accidentes.

No se trata de ciencia ficción, sino de las predicciones de un grupo de científicos, patrocinado por Reino Unido, que se ha dedicado durante los últimos 18 meses a examinar medios para crear ordenadores capaces de pensar por sí mismos. El proyecto Foresight Cognitive Systems reunió a neurocientíficos, científicos informáticos y a ingenieros eléctricos, entre otros especialistas, para que intentaran dibujar el panorama del estado de la tecnología en las próximas décadas.

Vivimos cada vez más rodeados de dispositivos informáticos: casi todos tenemos teléfonos móviles u ordenadores de bolsillo (PDA); hablamos con ordenadores por teléfono cuando queremos adquirir entradas para el cine o nos relacionamos con ordenadores cuando buscamos información en la red.

Sin embargo, los ordenadores todavía tienen un defecto fundamental: no son capaces de pensar por sí mismos. Sólo pueden cumplir reglas, y si ocurre algo imprevisto no pueden hacer frente a las consecuencias. A muchas personas les resultan frustrantes estos sistemas informáticos basados en reglas.

Tal como señalan los científicos: «Los ordenadores pueden, si se les enseña adecuadamente, reconocer la voz, pero el perro de la casa los supera cuando se trata de entender las palabras que escuchan. Y aún así los investigadores llevan más de medio siglo desarrollando ordenadores y robots cada vez más inteligentes».

Los ordenadores inteligentes que ha vaticinado el proyecto serán capaces de reaccionar ante lo inesperado y de hacer frente a las contradicciones de los seres humanos: harán posible que nuestra interacción con la tecnología sea perfecta. Si funcionan adecuadamente, ni siquiera sabremos que estamos tratando con ordenadores.

«Estamos dejando atrás la época en que los ordenadores sólo han sido aparatos que colocamos sobre el escritorio», afirma Bill Sharpe, presidente de Applied Studio, empresa de investigaciones informáticas. «Estamos pasando a un mundo en el que cualquier cosa puede estar en la red, ser móvil y acompañarte donde quiera que vayas».

Lionel Tressenko, ingeniero eléctrico de la Universidad de Oxford y uno de los líderes del proyecto Foresight, considera que «los sistemas de respuesta automática, los centros de llamadas y otros dispositivos de este tipo no saben qué hacer si el usuario dice algo que el ordenador no tiene previsto».

El problema de los ordenadores se debe a la manera tradicional en que los programadores han intentando modelar la realidad. «Las técnicas matemáticas que hemos empleado hasta la fecha en realidad se están golpeando contra un muro de ladrillos», dijo. La solución está en enseñar a los ordenadores a pensar por sí mismos, a hacerlos inteligentes.

La cognición es la capacidad de procesar información a partir de claves externas (por lo general obtenidas a través de los sentidos) y a continuación responder a dichas claves. Conseguir que los ordenadores hagan esto es, en principio, bastante sencillo. El verdadero problema es que apenas comprendemos el funcionamiento del cerebro humano.

El objetivo final es llegar a entender tres operaciones específicas que lleva a cabo el cerebro: cómo comprende una lengua; como permite que las personas interactúen entre ellas y cómo convierte el habla -que no es más que un conjunto de ondas de distintas frecuencias- en palabras y luego en significados.

Es posible que las soluciones no estén a la vuelta de la esquina, pero los científicos están cada vez más cerca de ellas. Gracias a las técnicas de generación de imágenes, como los escáneres de resonancia magnética, que permiten ver las partes del cerebro activadas al llevar a cabo distintas tareas, cada vez mejora la comprensión del cerebro.

Los beneficios de la informática inteligente podrían ser enormes. «Un cambio verdaderamente radical sería la telemetría personal, la posibilidad de emplear sensores que puedan vigilar los signos vitales de un enfermo», ha dicho Sharpe. Esta información podría ser transmitida por Internet a ordenadores inteligentes, que podrían proporcionar atención en tiempo real o simplemente vigilar el estado del paciente.

El sistema podría aconsejar a un enfermo de asma que utilice el inhalador una vez que el ordenador ha detectado que su condición pulmonar se está deteriorando.

Por otra parte, algunos fabricantes de coches, como Mercedes-Benz, estudian sistemas de ordenadores inteligentes que podrían ayudar a los conductores a evitar accidentes.

«Una de las limitaciones que tienen los humanos es que nunca van a tener mucha práctica en situaciones de crisis», ha dicho Sharpe. «Sin embargo, los dispositivos informáticos pueden obtener formación durante millones y millones de horas a través de generaciones y generaciones. A medida que vayamos aprendiendo a fabricar sistemas de visión y de guiado más sofisticados, podrán ir mejorando cada vez más».

FUENTE | El Mundo Digital Autor: Alok Jha
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